<<Érase una vez una pareja aparentemente feliz. Una pareja de novios que atraviesa por la típica fase de ilusión, de alegría, en la que el mundo se vuelve de color de rosa y, en un determinado momento de esa fase inundada de deseos y pensamientos acerca de un futuro idílico, deciden tomar la importante decisión de casarse. De tal manera que la boda se celebra y los recién casados disfrutan de su particular noche juntos. Lo que la novia no esperaba es que todos sus sueños se verían truncados a la mañana siguiente, cuando su ya marido la confunde con una ladrona nada más despertar. Una ladrona que se había colado en la habitación en la que se encontraba él con su bella y atractiva esposa. Posteriormente, tras abrir y cerrar los ojos un número desconocido de veces, pudo comprobar que se trataba de su mujer, quien tenía el rostro al desnudo, sin maquillaje. Ante la inesperada sorpresa, el "señor" decide denunciarla por presunto fraude y por daños psicológicos.>>
Sí, no se preocupen. Sé perfectamente lo que están pensando y no, no he sacado esta historia de ningún libro ni ha sido fruto del sector más disparatado de mi imaginación. Lamentablemente es una historia real. Sus protagonistas son habitantes de Argelia y el esposo ha denunciado a su mujer, reclamándole 13.000 libras. ¿Qué les parece?
Me atrevería a decir que es muy posible que este hombre sufriera los daños psicológicos con anterioridad al casamiento, incluso antes de conocer a la mujer, fruto de una mente y una educación basada en la superficialidad.
Siéndoles sincero, desconozco el final de la historia y, siéndoles franco nuevamente, tampoco sé si quiero conocerlo.
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